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  • Oaxaca de Juárez, lunes, 13 de julio de 2020

Opinión

El coronavirus no se asoma ni de chiste en la mente de quienes participan actos multitudinarios, mientras los médicos advierten que el contagio se encuentra en su punto más álgido, señala Guadalupe Ríos.

DE ÁNGELES Y DEMONIOS


GUADALUPE RÍOS

TWITTER: @luprios

En Juchitán como en otros pueblos del Istmo la vida transcurre con una “nueva normalidad” entre asesinatos, violación de protocolos para la inhumación de cadáveres infectados por Covid-19 y fiestas que son el pan de cada día. Las autoridades municipales de nueva cuenta se encuentran atadas de manos.

En la 7ª Sección, ante decenas de personas aglomeradas en plena calle sin cubrebocas “ni sana distancia” alguien incita a la familia a levantar de la calle el cadáver de un hombre recién ultimado. Por debajo de la cinta de acordonamiento que la policía municipal colocó para preservar la escena del crimen, un grupo de hombres y mujeres conteniendo el llanto levantan el cadáver sujetándolo de brazos y piernas frente a la impávida mirada de los guardias municipales. Esto es Juchitán.

En la 8ª Sección Cheguigo una boda se celebra a todo lo que da. Lizbeth y Rey David celebraron su boda como “Dios manda”. Una muxe que se dedica al arreglo del salón transmite en vivo y su publicación se reproduce rápidamente. Lo critican, le advierten que se pueden contagiar.

Otros más anuncian la apertura de sus bares y cantinas donde ofrecen sus ricas “medias con su exquisita botana” en el “Jardín de la Muñeca” y en otros lugares los cristianos y de otros grupos religiosos confiados en su fe acuden a sus celebraciones y encuentros religiosos ignorando las disposiciones de la autoridad estatal y federal.

El coronavirus no se asoma ni de chiste en la mente de quienes participan de estos actos, mientras los médicos advierten que el contagio se encuentra en su punto más álgido.

En el Hospital Civil de Juchitán confirma el subdelegado sindical, las familias de personas infectadas por Covid prefieren llevarse los cadáveres a sus casas y nadie se los impide. Nadie respeta el protocolo. Este fin de semana fueron sepultadas dos personas infectadas presuntamente de Covid-19, las autoridades de Salud no tienen el dato porque la familia no lo ha reportado y por lo tanto las cifras de casos no aumentan, pareciera ser que en este municipio la gente no se está enfermando, pero sí y también se están muriendo.

Las cifras no cuadran y los registros de la Jurisdicción Sanitaria número 2 arrojan —si se analizan en estricto sentido numérico— que en Juchitán la gente se enferma de Covid y en 3 o 4 días ya se recuperó; pero no, lo que está ocurriendo (explican los expertos) es que pasan al menos que cuatro o cinco días desde que la persona comienza con los síntomas hasta que su salud empeora y busca ayuda médica. De ahí transcurren otros días más de que le tomen la muestra y se envíe a los laboratorios para su confirmación y cuando regresan los resultados y se suben a la plataforma de registro pasan otros días más y por eso pueden tardar cuatro días más y el paciente ya comienza a recuperarse cuando apenas se anuncia que es caso positivo.

Hay un caso menos afortunado donde el registro de caso positivo se subió cuando el paciente ya había muerto como pasó en Santo Domingo Ingenio, al oriente de Juchitán.

El país se superan ya los 26 mil muertos, en Oaxaca la cifra llega a 569 defunciones y más de 5 mil casos positivos mientras que en la región del Istmo la Jurisdicción Sanitaria número 2 reporta 332 casos y 54 defunciones.

En el estado de Oaxaca los hospitales han comenzado a aplicar el mismo esquema nacional que se usó en Europa y EU: elegir entre salvar una vida joven que la de una persona de la tercera edad.

Suman decenas las historias que se cuentan a diario de personas infectadas y muertos pero las cifras oficiales no lo reportan, ni siquiera tienen la información.

Algunos no lo informan a las autoridades de salud por temor, otros por ignorancia y la gente se muere en casa, en el consultorio más cercano y hasta los velan y los entierran con rezos que al final terminan por contagiar y matar hasta a la rezadora. No hay coordinación entre médicos particulares, clínicas particulares y autoridad municipal y del sector Salud. Hoy por fin, el alcalde juchiteco llamó a instalar en el municipio juchiteco un operativo de salud para coordinar acciones. Desde el 31 de mayo, hace un mes, el gobierno federal ya había indicado que serían las autoridades municipales y estatales las que deberían tomar decisiones sobre el manejo de la pandemia en sus territorios. Tal vez sea tarde, quizá no, porque los contagios van en aumento aceleradamente. Y usted, ¿está tomando sus medidas para prevenir el contagio?

 

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