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  • Oaxaca de Juárez, domingo, 09 de agosto de 2020

Opinión

Ni en la peor de sus crisis (Benito Juárez) tuvo a México como lo tiene esta transformación de cuarta, opina Alejandro Leyva Aguilar.

EL ZUMBIDO DEL MOSCARDÓN


ALEJANDRO LEYVA AGUILAR

TWITTER: @leyvaguilar


Aunque debiera llamarse “Beatriz” porque esa no sale ni en rifa, por primera vez coincido con don López en que al avión presidencial se le debe cambiar el nombre y debe llevar uno que represente, no a la corrupción sino a la opulencia.

Así que bienvenido el nombre de “Porfirio Díaz Mori” para el aparato de transporte presidencial que, si bien no representa la realidad de los mexicanos más necesitados, sí la grandeza de quien lo tenía en resguardo que eran nuestras otrora honrosas fuerzas armadas.

No sólo porque el nombre nos refiere al SOLDADO DE LA PATRIA quien entregó su sangre por defender la grandeza de México, sino porque tuvimos su presencia en muchos de los momentos históricos del país en los que, de alguna manera, nuestra nación llegó al clímax del desarrollo.

Si a Don Porfirio Díaz le hubiese tocado la opulencia tecnológica que hoy tenemos, habría comprado un avión mucho mejor que el que adquirió Felipe Calderón, sólo basta recordar que al primero le tocó el Centenario de la Independencia y construyó “la Victoria Alada” mejor conocida como el Ángel de la Independencia, ícono de la Ciudad de México y al segundo le tocó el Bicentenario que conmemoró con la tristemente célebre “suavicrema”.

Díaz también para celebrar el centenario de la Independencia acuñó una moneda en oro puro de 1.2 onzas que entonces costaba 50 pesos y que hoy se cotiza en 37 mil 433 pesos

Soy oaxaqueño y me siento orgulloso por haber nacido en este suelo que también fue la cuna del más grande mexicano que haya nacido y no me refiero a Benito Juárez García, que le debe parte de su grandeza y su fama a quien supo honrarlo en vida y muerte que fue Porfirio Díaz (él construyó el Hemiciclo a Juárez).

Y como oaxaqueño también debo alzar la voz para decirle a don López que mi paisano, ni en la peor de sus crisis tuvo a México como lo tiene esta transformación de cuarta, que el desarrollo económico, tecnológico, político y social de nuestro país, llegó a escalas sin precedentes entonces ni posteriores incluyendo los tiempos actuales.

Porfirio Díaz recibió de Juárez, una nación dividida, lejana, convulsionada, pobre. Apenas había 3 mil kilómetros de vías férreas y al final se 1911, cuando el exilio de Díaz, había 20 mil kilómetros más y ese número desde entonces no ha crecido mucho, él inauguró el tren interoceánico entre Coatzacoalcos y Salina Cruz, obra que hoy quiere retomar don López.

En el mandato de Porfirio Díaz, un peso llegó a costar ¡dos dólares! lo cual nos da una idea de la manera escrupulosa de llevar la economía mexicana al grado de posicionar nuestra moneda, como una de las más fuertes del mundo porque aquí circulaba oro y plata. La electrificación del país, la telefonía e incluso el cinematógrafo y el fonógrafo fueron avances tecnológicos nunca imaginados en aquella época.

La voz y la imagen de Porfirio de Jesús, fueron las primeras en grabarse en cintas magnéticas en nuestro país, la primera en una célebre carta dirigida a Tomás Alva Edison y la segunda en la primera película grabada en México, paseando a caballo en el Bosque de Chapultepec (Ambas grabaciones están disponibles en YouTube)

En el porfiriato, también se desarrollaron las artes, aquí unos nombres de los literatos de aquella época: Ignacio Manuel Altamirano, Mariano Azuela, Manuel Payno, Guillermo Prieto, Vicente Riva Palacio, Federico Gamboa, Amado Nervo, Manuel Gutiérrez Nájera, Salvador Díaz Mirón, Renato Leduc, entre muchos otros.

Pero eso no fue todo. Porfirio Díaz cuando se fue en el Ipiranga desde el Puerto de Veracruz hacia Francia donde le hicieron una calurosa despedida, junto con su carta de dimisión que habría leído el 25 de mayo de 1911 en la Cámara de Diputados donde reconoce que “para conservar el poder era necesario derramar sangre hermana”, también dejó en la Hacienda Pública 50 millones de pesos en oro que “Maderito” y su revolución se dedicaron a despilfarrar.

Díaz cuando se fue, dejó a México creciendo a un ritmo de 2.7 por ciento respecto del Producto Interno Bruto. Llegó la revolución y en el peor momento la economía se contrajo a menos 10 por ciento en su momento más álgido (1914, inicio de la 1ra Guerra Mundial), hoy la economía mexicana, sin guerra mundial está por debajo del 17%.

Así que llamarle al avión presidencial Porfirio Díaz, sería engrandecer más a la aeronave y hacer que el presidente actual, se vea infinitamente más chiquito.


https://youtu.be/H75BilJGS5E

#quedateencasa

@leyvaguilar

Instagram: leyvaguilar

 

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