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Opinión

El Doctor de coches

Masca la Iguana


  • 27 mayo, 2019   17:50:50

Luis Fernando Paredes Porras

Es como una maldición el descubrir que el mecánico en quien has confiado resultó ser estafador. Cuesta trabajo preverlo, es casi imposible y hay quienes parece que están pagando una manda o son víctimas de un amarre maldito porque no salen de uno cuando caen en las garras de otro, en las pinzas, desarmador, gato, llaves y mañas.

Es verdad que un buen mecánico es una bendición del Dios de los coches y por ende, el  señor de las tinieblas es quien nos manda a los malos mecánicos que son entes que andan en búsqueda de almas a quienes arrancar la tranquilidad.

Existen escuelas de mecánica automotriz, pero la maestría en mañas, de las buenas y las malas, la da la experiencia. En lo particular mi ignorancia es muy grande en cuanto a las entrañas de mi auto, “el samurai”, pequeño compacto a quien le tengo gran cariño por ser un compañero más que una herramienta de trabajo. Por ello mi confianza en su mecánico, sus maestros, chalanes y proveedores. Considero que poco les agradecemos a los mecánicos que hacen bien su trabajo, conscientes de que exponemos la vida y la de otros en nuestros vehículos.

Hace unos días llevé al samurái a su revisión, ya que es un auto viejo y se requiere estar pendiente del mantenimiento de su máquina, corazón y esencia de su razón de ser. Mi hijo me volvió a acompañar y me preguntó que cuándo comienza a curar coches, porque es lo que le digo: “vamos con el doctor del samurai”. Por fortuna mi mecánico es familia, y digo por fortuna relacionado con el interés de mi hijo de 5 años, porque no es garantía para nadie que sea familia el dueño del taller. Hay historias macabras que lo demuestran. Hasta el momento, y pido al Dios de los  coches así siga siendo, no he tenido conflicto alguno con mi pariente. Así que le preguntamos al primo, a mis tíos y la fecha está dada: en vacaciones mi hijo será aprendiz en el nivel más bajo, chalán del chalán. Literalmente y de acuerdo a su edad, irá al jardín de niños de la mecánica automotriz.

Con sus 5 años será interesante mancharse las manos de grasa, sentir el peso de algunas herramientas, estimular si motricidad fina al jugar con tuercas y tornillos y entrenar su pensamiento observando, identificando y clasificando objetos. La verdad es que ignoro qué  le vayan a poner a hacer, lo cierto es que suena divertido y ya estando entre mecánicos algo aprenderé, porque seré el chalán de mi hijo.

Dice la iguana que nada de albures, nada de chelas frías ni andar estorbando, porque mucho ayuda quien no se hace pendejo. Me mira la verdosa y pide que la lleve porque le conté que hay un árbol de capulín donde se alimenta por la noche un murciélago y quiere probar el fruto y ver como se checa el aceite. Sin albur, me dice y sonríe.

 

 

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