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  • Oaxaca de Juárez, viernes, 30 de octubre de 2020

Opinión

DE ÁNGELES Y DEMONIOS


GUADALUPE RÍOS

TWITTER: @luprios


Día Internacional de las Mujeres Rurales

Una cuarta parte de la población mundial son mujeres rurales y ellas trabajan como agricultoras, asalariadas o empresarias para producir los alimentos que se consumen en el mundo. Así lo indica ONU Mujeres; sin embargo, también señala que, a diferencia de los hombres del campo, las mujeres rurales no tienen acceso a la tierra, a créditos, al mercado y a en comparación con las mujeres de la ciudad, ellas, las mujeres rurales, tienen menos acceso a vivienda, servicios como agua potable, energía eléctrica, educación y servicios de salud de calidad.

En México, aunque la flexibilización de reglas de algunos programas federales que brindan apoyo al campo ya permiten la inclusión de mujeres; la marginación histórica, la discriminación, los estereotipos y la arraigada cultura machista en las poblaciones rurales, limitan el acceso de las mujeres a los mismos.

En muchas comunidades indígenas de México y el mundo, cuando el jefe de familia emigra o muere, son las mujeres quienes se encargan durante décadas de cultivar las parcelas para atender las necesidades de alimentación y sustento familiar; no obstante, las autoridades locales no reconocen ese esfuerzo para darles derechos sobre la tierra y la propiedad.

Tampoco le reconocen a ellas un valor por sus tequios sino que se le adjudica al esposo que es quien puede acumular puntos para acceder a un futuro cargo de autoridad.

La mayoría de los beneficiarios de programas como el Procampo  o  ahora “Sembrando Vida”, están destinados principalmente a los hombres, pues las mujeres no son sujetas de derechos sobre las tierras, aunque  muchas veces-como hemos explicado- ellas sean las que se encargan de cultivar.

Esos son apenas esbozos de lo que una mujer rural vive a diario.

También según datos de ONU Mujeres, en el planeta menos del 20% de los propietarios de tierras son mujeres y en las zonas rurales la brecha salarial llega al 40%. Si se lograra reducir esta brecha en las tasas de participación laboral entre hombres y mujeres, “para el año 2025 podría aumentar el PIB mundial en un 3.9%”.

Las prácticas discriminatorias de género tan arraigada en el pensamiento machista en nuestro país han impedido el crecimiento de las mujeres rurales a quienes se les sigue viendo como trabajadoras del hogar sin salario ni derecho alguno.

Por citar algunos ejemplos, ellas producen miel, cultivan el frijol y el maíz y cubren toda la cadena productiva desde la siembra del grano hasta su transformación en alimentos y son quienes además atienden las necesidades de toda la familia.

Ellas son las guardianas de las tradiciones y la cultura. Ellas, las mujeres rurales siguen siendo, literalmente: las desposeídas de la tierra pero, estudios de ONU Mujeres afirman que si ellas tuvieran las mismas condiciones y oportunidad en el campo que los hombres, se podría aumentar la producción agrícola y reducir el número de personas que padecen hambre en el mundo. Este 15 de octubre se celebró el Día Internacional de las Mujeres Rurales.

 

 

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