;
 ;
El tiempo de Oaxaca
  • Oaxaca de Juárez, jueves, 26 de noviembre de 2020

Deportes

Ernesto Canto, la primera persona en ganar un Mundial de Atletismo


VIVO NOTICIAS

@VivoNoticiasMX


CIUDAD DE MÉXICO.- La partida de Ernesto Canto es una de las más lamentables en la historia del deporte mundial. Considerado uno de los atletas más importantes de México, su legado quedará imborrable. Una de sus más grandes hazañas sucedió en 1983, cuando logró ganarlo todo en su ciclo olímpico, todo rumbo a Los Ángeles 1984.

La primera medalla en la historia de los Campeonatos Mundiales de Atletismo se dio en 1983, en Helsinki, la capital de Finlandia. La prueba fue la marcha de 20 kilómetros y el mexicano fue el primero en llevarse la gloria de este Mundial.

Fue el 7 de agosto de 1983 cuando Canto, que en ese entonces tenía 23 años, hizo historia en esta competencia, que se desarrolló en el Estadio Olímpico de dicha ciudad. En un mundial en el que leyendas como Carl Lewis y Calvin Smith triunfaron, Canto se hizo de un lugar al ser el primer medallista en un mundial de atletismo.

“Me da un gran orgullo que en la historia del atletismo quedara que, a través de mí, México fue el primer país con un campeón Mundial”, dijo Canto en 2013 durante una conferencia de prensa telefónica, para recordar el trigésimo aniversario de su hazaña.

A pesar de encontrarse en Finlandia, el clima era muy caluroso, con 32 grados Celsius y una dura competencia muy reñida ante exponentes de la Unión Soviética, Checoslovaquia y Alemania, entre otros.

Con un tiempo de 1:20:49, el mexicano se subió al podio y se adjudicó la presea dorada, superando al checoslovaco Jozef Pribilinec (1:20:59) y al soviético Yevgueni Yevsiukov (1:21:08). “Recuerdo la entrada por el túnel, luego había que dar media vuelta a la pista, recorrer los 100 metros y cruzar la meta en ese fabuloso estadio olímpico”, aseguró el marchista en aquella ocasión. “Regresé a la villa, que era en la Universidad de Helsinki, me felicitaron como el campeón, me recibieron a la entrada... eso no se olvida”.

Aquella ocasión bien pudo ser el preámbulo de otra de sus grandes historias: cuando conquistó Los Ángeles en los Juegos Olímpicos de 1984 y engrandeció su nombre como uno de los máximos atletas de nuestro país, convirtiéndose en una pérdida dura para el atletismo tricolor.

 

 

 

Notas relacionadas



Comentarios