;
 ;
El tiempo de Oaxaca
  • Oaxaca de Juárez, lunes, 17 de mayo de 2021

Opinión

ZONA CRÍTICA


ISMAEL GARCÍA M.

TWITTER: @May_Garcia_M


¿Dónde están los diputados federales por Oaxaca?


¿Usted conoce a los diputados federales por Oaxaca? Ni por asomo, a dos años y medio de su gestión. Ni los de la Cuarta Transformación ni los del “viejo régimen” aparecen por algún lado… más que cuando vuelven a pedir el voto.

Eso sí, principalmente los del Partido Morena, están prestos a obedecer las órdenes del titular del Poder Ejecutivo de Oaxaca, Alejandro Murat, a cambio de prebendas.

¿No robar, no mentir y no traicionar al pueblo? Por lo menos eso no se ha visto en Azael Santiago Chepi, Armando Contreras, Daniel Gutiérrez Carol Antonio Altamirano, Benjamín Robles Montoya, por citar algunos nombres.

Oaxaca cuenta ni más ni menos que con 20 legisladores federales, de 500 que conforman la Cámara alta; la mayoría, 15, son de Morena, tres del Partido del Trabajo y dos de Acción Nacional.

Prácticamente todos van a la reelección, pero ninguno, ninguno, tiene o ha tenido un desempeño relevante.

¿Le suenan los nombres de los morenistas María del Carmen Bautista Peláez, Víctor Blas, Jorge Luis Estrada Rodríguez, Rosalinda Domínguez Flores, Manuel García Corpus –ex prominente priista, ex perredista–, Virginia Merino García, Beatriz Dominga Pérez, Alejandro Ponce, Irán Santiago Manuel, Graciela Zavaleta?

Para nada, pues jamás volvieron a su estado y muchos ganaron la curul por una tómbola, sí, por suerte.

Azael Santiago vegeta en el Legislativo, sin propuestas ni intervenciones; eso sí, el ex dirigente magisterial está presto para cualquier negocio en la entidad, incluyendo con Oswaldo García Jarquín, su compañero de farra.

Carlo Antonio, ex perredista que sólo ha vivido de los cargos de representación popular, local y federal; Daniel Gutiérrez, con sus negocios y constructoras, engañando a los pueblos de la Sierra Sur.

Armando Contreras Castillo, ex colaborador de Ulises Ruiz, más preocupado por buscar algún otro cargo en Morena y repetir en la curul, con el apoyo de Ericel Gómez Nucamendi.

Y LOS OTROS

De Acción Nacional, se sabe de Natividad Díaz Jiménez sólo por ser dirigente de su partido en Oaxaca y por los recientes hechos trágicos en su familia; también, porque sus hermanos quieren seguir gobernando Ejutla de Crespo.

De Alejandra García Morlán, tuvo una intensa campaña en busca de la presidencia municipal de Juárez, pero una vez que no lo logró, la silenciaron con promesas monetarias y de beneficio para sus familiares, y calló; también cayó.

¿Qué de Benjamín Robles Montoya? Una vez senador, una vez diputado federal, quiere repetir en el cargo, intentó meter a su hijo como legislador, logró que su esposa fuera también diputada federal, y busca además repetir.

Es decir, el beneficio sólo para su familia. No hay, en absoluto, ningún resultado en su gestión para los oaxaqueños, más que servirse ahora del ayuntamiento de Santa Lucía del Camino, desde donde catapulta su reelección.

Por cierto, su casa de campaña es un domicilio particular del edil Dante Montaño Montero, ubicada en la primera calle de Calicanto, colonia del Bosque, que fue remodelada con recursos públicos y antes funcionó como oficinas contables de Santa Lucía.

¿Qué de Maribel Martínez? Sólo fotos con un grupo de mujeres para reprobar la violencia de género; ¿y la aguerrida ex burócrata Margarita García? Desde que le gustó las mieles del poder, primero como diputada federal no se le ha visto en su zona.

¿LAS OPCIONES?

Y así quiere repetir la mayoría en el cargo; así quieren el voto ciudadano para servirse del presupuesto, de los viajes, de los roces nacionales e internacionales… mientras tanto, Oaxaca que siga sumida en la pobreza, con presupuestos cada vez más insuficientes.

Para enfrentar la élite morenista, que se ha enquistado en el poder y no quiere dejar los enormes privilegios, en este proceso electoral actual, surgió una alianza inédita, del PRI con el PRD y el PAN.

De esas fuerzas, hay muy poco que rescatar, por no decir casi nada. José Antonio Hernández Fraguas, priista, por el distrito VIII con cabecera en Oaxaca de Juárez, que podría dar la sorpresa, pues realiza un trabajo a ras de tierra, con Mariana Nassar.

En lo demás, ni por asomo; viejas caras, viejas prácticas, viejas mañas, las de Cándido Coheto Martínez, de Antonio Amaro Cancino, de Carmelita Ricárdez Vela, de Yolanda López Martínez… Con estas cartas, jamás darán una sorpresa política.

Por cierto, campañas priistas encabezadas y promovidas por Alejandro Avilés –que por tercera ocasión quiere ser diputado local–, en lugar de Eviel Pérez Magaña, quien ha quedado opacado desde el primer día en que asumió el cargo de dirigente estatal de los priistas.

¿De los demás? Quizá Karla Gabriela Jiménez, por el Partido Fuerza Por México, pero se le vio sólo cuando inició la campaña política, por un supuesto acto de violencia; después desapareció y poco o nada se sabe de su proselitismo.

Una que sí se ve, pero por los excesivos recursos financieros para su campaña, es Lizeth Zárate; sin embargo, no tiene absolutamente ninguna posibilidad y su dinero se va al caño.

Dinero, por cierto, presuntamente de las empresas de su esposo Alfonso Esparza que, en sociedad con Noé Lagunas y Alejandro Avilés, han logrado presuntamente con desfalcos a diversos ayuntamientos.

¿Buscan realmente los actuales y próximos legisladores federales el rescate y desarrollo de Oaxaca? No, en absoluto; los aspirantes de todos los colores y todas las creencias, sólo seguir viviendo a costa del erario y de los oaxaqueños… y por supuesto hacer negocios personales.

 

Notas relacionadas



Comentarios