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  • Oaxaca de Juárez, miercoles, 04 de octubre de 2023

PROSA APRISA


Arturo Reyes Isidoro

Twitter: @ReyesIsidoro

Por temor a hacer enojar a AMLO y a Nahle, la Rectoría de la UV da la espalda a sus investigadores

 

En la columna “Kiosko” que publica el diario El Universal se preguntaron ayer, acerca de nuestra Universidad Veracruzana (UV): “¿será que la Rectoría ya es de la 4T?

Es la misma pregunta que me hice el martes cuando leí un decepcionante cuanto desalentador comunicado de prensa dirigido “A la opinión pública” mediante el cual las autoridades universitarias desconocieron y le dieron la espalda a sus investigadores.

Pero como si eso no hubiera sido suficiente, en un texto lleno de paja, porque se notó que no sabían cómo justificar su vergonzosa actitud, no pudieron ocultar el motivo: que por preservar el sistema arrecifal de nuestras costas, los investigadores de la casa de estudios pueden provocar el enojo de la secretaria de Energía Rocío Nahle y del presidente Andrés Manuel López Obrador.

¿Por qué? Porque resulta que en una investigación de Greenpeace México, mis compañeros académicos participan en la exploración de ecosistemas arrecifales en la costa norte del estado, a más de 50 metros de profundidad, para protegerlos, porque pueden ser dañados irremediablemente con la construcción de un gasoducto para llevar gas de Texas a Tuxpan, Coatzacoalcos y la refinería de Dos Bocas.

Sin que nadie hubiera hecho un reclamo a los investigadores de la Facultad de Ciencias Biológicas y Agropecuarias de la UV, Región Poza Rica-Tuxpan, ni a la propia casa de estudios, ante la información que difundieron los medios de los trabajos para una buena causa de la humanidad, se advirtió que las autoridades encabezadas por el rector Martín Aguilar entraron en pánico por miedo a hacer enojar al dúo arriba citado y soltaron enseguida su comunicado de prensa.

En el boletín de marras, que ya fue eliminado de la página oficial de la UV, seguramente por las críticas que despertó, la Rectoría quiso hacer público que “los estudios que se realizan con apoyo del barco Arctic Sunrise, propiedad de la organización ambientalista Greenpeace, en los que participan algunos académicos de nuestra institución con base en su libre derecho a la investigación, no se encuentran respaldados por un convenio de colaboración de conformidad con la reglamentación universitaria que nos rige”.

Las flamantes autoridades universitarias agregaron:  “nuestro compromiso con los derechos humanos y la sustentabilidad es indeclinable. Partimos de encontrar el balance entre el derecho humano en sus dimensiones objetiva (ecologista) y subjetiva (antrópica), apoyándonos en la mejor ciencia disponible y en el principio precautorio”. Puro choro, como dice López Obrador. No tuvieron la entereza para agregar un párrafo ofreciéndole disculpas a AMLO por las molestias que le pueden causar los ejemplares y admirados investigadores oponiéndose al gasoducto, una de sus obras emblemáticas que está causando graves daños a diversos pueblos de Tabasco.

Los investigadores no realizan alguna tarea que sea censurable, que ponga en entredicho el buen nombre de la universidad, sino que, al contrario, no solo se ejercitan en un trabajo especializado para la que la casa de estudios los está preparando y capacitando, sino que con esas prácticas se especializan sin cargo económico a la UV y están poniendo en alto la imagen y el nombre de la universidad pública más importante del sureste del país, por lo que debieran ser objeto del más amplio reconocimiento por parte de la sociedad veracruzana pero en especial de las autoridades universitarias.

Pero no. Sumisas, temerosas, creo que hasta vergonzantes de sus mejores cuadros académicos que trabajan e investigan ajenos a ideologías, intereses partidistas y caprichos presidenciales, como si fueran unos militantes más de Morena las autoridades de la Rectoría, de una universidad cuya comunidad se siente orgullosa de su autonomía, se deslindan de sus investigadores y les dan la espalda, algo que nunca antes había sucedido.

Y su sindicato guarda silencio

También resulta lastimoso e indignante que el Sindicato del Personal Académico de la Universidad Veracruzana (FESAPAUV) guarde silencio y no haya alzado la voz en defensa de sus agremiados.

Ante la reprobable actitud del rectorado, por lo menos debió haber salido a hacer el más encendido reconocimiento a sus investigadores y a reivindicarlos ante la opinión pública, pero parece ser que están en contubernio.

Ha quedado claro ya que en tiempos de la 4T el personal académico está totalmente desprotegido. No ha de pasar mucho para que veamos tanto a las autoridades universitarias como a los dirigentes del sindicato haciéndole caravanas a Rocío Nahle. Son capaces de eso y de más.

Y en Estados Unidos practican ya ¡el acarreo! tipo Cuitláhuac

Como si no tuviéramos suficiente, ayer en el portal de Infobae se publicó que la Secretaría de Relaciones Exteriores, la de Marcelo Ebrard todavía, condenó el transporte de migrantes desde estados cercanos a la frontera de nuestro país a otros puntos de la Unión Americana, particularmente Massachusetts, Nueva York y Sacramento, California.

“El Gobierno de México condena enérgicamente la práctica de transportar personas migrantes desde estados fronterizos con México hacia otras partes de Estados Unidos con fines políticos y electorales”. Dijo que se trata de un atentado contra la dignidad y los derechos humanos de las personas.

Pues sí. Pero eso que acá conocemos como “acarreo” es una práctica diaria que le copiaron los gobiernos de Morena al PRI, como el de Veracruz, y que en el caso nuestro la administración de Cuitláhuac García le da lustre y esplendor con sus acarreos masivos a favor de Claudia Sheinbaum y Rocío Nahle.

Ahora ya nada más falta que el señor gobernador salga a presumir eso como un “logro” de su gobierno. ¡Chin! En lugar de exportar productos del campo veracruzano, por ejemplo, ¡exportamos la práctica del carreo!

Renuncias de “corcholatas” dominarán el fin de semana

El fin de semana y el inicio de la que viene tendrán como tema central el anuncio de las renuncias que faltan de las “corcholatas” presidenciables: la de Claudia Sheinbaum y la de Adán Augusto López.

El domingo sesionará el Consejo Nacional de Morena para definir las bases del proceso para elegir al candidato a la Presidencia, aunque, al menos por lo que pulsé en el plano local, nadie le cree al presidente López Obrador que él no va a manipular el proceso y el resultado.

Por lo que ha venido ocurriendo, pareciera que el de Macuspana se está divirtiendo pues un día le da manga ancha a Marcelo Ebrard, otro ordena que el dirigente Mario Delgado reciba y le sobe el lomo a Fernández Noroña, a quien no invitó a su cena, después permite que Manuel Velasco, del Verde, se inscriba para que dé espectáculo en el circo de tres pistas, luego recibe en su despacho a Ricardo Monreal y lo deja tan contento al grado que sale a decir que va a morir siendo morenista, posteriormente “hermanea” a Adán Augusto y le da cuerda, y reserva para el lunes, como la cereza del pastel, a Claudia Sheinbaum.

Y, claro, mientras distrae con su espectáculo el país está bañado en sangre y los precios de los productos básicos están inalcanzables ya para muchas familias. Y por supuesto que causa daño con su juego.

Causa tanto daño que ayer no pude contener mi sorpresa al ver una fotografía del gobernador Cuitláhuac García, con su rostro desencajado, fuera de lugar, que denotaba tensión, molestia, enojo, con grandes ojeras, con los huesos de los pómulos salientes, con los ojos inyectados como de odio, o de ira, con unos dientes de chin…, seguramente por toda la tensión que está viviendo por no saber qué con su candidata Sheinbaum.

Tranquilo, señor gobernador. Lo que vaya a pasar va a pasar. Si no quiere tomar ansiolíticos, que le preparan unas jarras grandes de té de valeriana y tila juntos, para más potencia y efecto. Si va a ser Claudia, va a ser, y si no, no pasa nada, como dijera Duarte. Y lectores, que las condiciones favorezcan a sus candidatos.

 

 

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