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Internacional

El primer ministro etíope, Abiy Ahmed, recibe el reconocimiento por la reconciliación que ha llevado a cabo con Eritrea. Foto: Agencias

Abiy Ahmed aboga por la unión frente al odio al recibir Nobel de la Paz


  • 10 diciembre, 2019   10:37:02

REDACCIÓN VIVO NOTICIAS

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OSLO.- "Ya no hay 'nosotros' y 'ellos'", lanzó el primer ministro etíope, Abiy Ahmed, al recibir este martes su Nobel de la Paz, un alegato por la unión, en un momento en que su país está desgarrado por la violencia y sus esfuerzos de reconciliación con Eritrea están en punto muerto.

El líder más joven en África, de 43 años, recibió la recompensa por la reconciliación que ha llevado a cabo con Eritrea.

Anunciado el 11 de octubre, el galardón homenajea también sus intentos de mediación en una región atormentada, así como sus reformas para democratizar su país.

Tras espectaculares avances en los meses siguientes a asumir su cargo en abril de 2018, su política de apertura allanó el camino a un aumento de la violencia intercomunitaria en Etiopía, mientras que el proceso de paz con Eritrea parece estar paralizado.

En su discurso de agradecimiento otorgado en el Ayuntamiento de Oslo, en Noruega, el dirigente africano se mostró conciliador.

"Ya no hay 'nosotros' y 'ellos'. Hay sólo 'nosotros'. Porque estamos todos unidos por un destino común de amor, de perdón y de reconciliación", declaró ante la mirada de la familia real noruega.

El 9 de julio de 2018, al término de un encuentro histórico en Asmara, la capital eritrea, Abiy y el presidente eritreo Issaias Afeworki pusieron fin a un estado de guerra que duró 20 años.

'CAMARADA DE PAZ'

El martes, Abiy tuvo especialmente palabras de elogio para su "socio y camarada de paz" eritreo, el único dirigente de Eritrea desde la independencia en 1993.

"Hemos comprendido que nuestras naciones no son enemigas, sino que más bien éramos víctimas de un mismo enemigo que se llama pobreza", afirmó.

Abiy, exsoldado, también detalló los estragos de la guerra, recordando cómo su unidad fue destruida por un ataque de artillería eritreo del que escapó porque se había alejado momentáneamente para encontrar una mejor señal de radio.

"La guerra es la encarnación del infierno para todas las personas implicadas", aseveró.

Si bien el acercamiento entre los dos antiguos enemigos fue fulgurante y se tradujo en la reapertura de embajadas y puestos fronterizos o el restablecimiento de enlaces aéreos, el proceso de acercamiento enfrenta actualmente obstáculos.

Varios puestos fronterizos importantes están cerrados de nuevo, y la cuestión del trazado de las fronteras está pendiente.

"Este trabajo parece estar en punto muerto", declaró la presidenta del comité Nobel, Berit Reiss-Andersen, antes de entregar el premio.

"El comité Nobel noruego espera que sus logros anteriores, sumados al estímulo adicional que representa el premio de la Paz, incitarán a las partes a continuar la implementación de los tratados de paz", dijo.

Los expertos temen en cambio que Abiy deba relegar el proceso de paz para poder concentrarse en las elecciones "libres, justas y democráticas" que prometió para mayo de 2020.

Todo un desafío, dada la situación de seguridad actual en Etiopía.

VIOLENCIA INTERÉTNICA

Rompiendo con el autoritarismo de sus predecesores, Abiy levantó el estado de emergencia, liberó a miles de prisioneros políticos, creó una comisión de reconciliación nacional y levantó la prohibición que pesaba sobre algunos partidos.

Pero este impulso de democratización favoreció la afirmación de las identidades étnicas.

Las manifestaciones en contra de Abiy se iniciaron menos de dos semanas después del anuncio del Nobel y provocaron enfrentamientos étnicos y la muerte de 86 personas.

En su discurso Nobel, Abiy criticó a "los pecadores del odio y de la división" que "causan estragos en nuestra sociedad a través de las redes sociales".

La celebración del Nobel se vio ensombrecida por su rechazo a exponerse a las preguntas de los medios. El exjefe de un servicio de espionaje acortó considerablemente el programa oficial y eliminó todas las ruedas de prensa.

Es una situación "muy problemática", se lamentó el director del Instituto Nobel, Olav Njølstad.

Miembros del equipo de Abiy se justificaron argumentando que es "bastante difícil" para un líder pasar varios días fuera del país, especialmente cuando "los problemas domésticos son urgentes y requieren atención".

"A nivel personal, la humildad del primer ministro no es compatible con la naturaleza pública del Premio Nobel", dijo su asistente de prensa, Billene Seyoum.

El Nobel consiste en un diploma, una medalla de oro y un cheque por 9 millones de coronas suecas (alrededor de 950 mil dólares).  Los otros premios (literatura, física, química, medicina y economía) se otorgan el mismo día en Estocolmo.

*Con información de AFP

 

 

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