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  • Oaxaca de Juárez, viernes, 30 de octubre de 2020

Opinión

EL ZUMBIDO DEL MOSCARDÓN


ALEJANDRO LEYVA AGUILAR

TWITTER: @leyvaguilar


A un año de conmemorar los 500 de la Conquista de México, repasemos un poco la historia a ver si en una de esas, me lee el viejito ese de Macuspana que vive en Palacio Nacional (un inmueble construido por españoles) y se le quita el odio hacia los ancestros de su abuelo José Obrador Revuelta, oriundo de Cantabria.

Tenemos que empezar diciéndole a don López, que en 1521 ni España, ni México existían como naciones tal y como las conocemos ahora. En América había un imperio, el Azteca que sometía a los demás pueblos que habitaban Anáhuac (el único mundo) y pueblos más lejanos incluso en lo que conocemos hoy como centro y sur América. En Europa, también había varios reinos, entre ellos el de Castilla y el reino de Portugal que se disputaban las conquistas de tierras nuevas que sus exploradores habían encontrado.

Para finales del siglo XV y principios del XVI, sucedieron dos hechos que le dieron un fuerte impulso al reino de Castilla y Aragón frente al de Portugal. En enero de 1492, las tropas de los reyes católicos lograron conquistar el último reino musulmán en la Península Ibérica, la hermosa Granada, con lo que una parte importante de las tropas y los recursos de Castilla, se liberó. Meses después, como sabemos en octubre el 12 para ser exactos, Cristóbal Colón creyó haber llegado a “las Indias” cuando en realidad había pisado suelo Americano.

El viaje de Colón, obligó a los reinos de Portugal y Castilla, con ayuda del Papa Alejandro VI, a que negociaran sobre los nuevos territorios, así en 1493 apareció la Bula Papal “Inter Caetara” y en el año siguiente 1494, el Tratado de Tordesillas; en ambos se establecía que Castilla sería dueño de casi toda América, mientras que Portugal se quedaría con gran parte de África y Asia.

Con los recursos y las tropas liberadas, el Rey de Castilla Carlos I, envió expediciones al Nuevo Continente pensando en que eran “las Indias occidentales” y para 1521, ocurrió la conquista a manos de Hernando de Cortés quien escribió las Cartas de Relación al Rey de Castilla para describirle lo que sus ojos vieron en el Nuevo Mundo.

Ninguna conquista que recuerde en los libros, ha sido pacífica, pero en especial la Conquista de México, no se refiere a la dominación y sujeción del pueblo mexicano en su conjunto, sino solo a la dominación del pueblo Nahoa o mejor conocido como Azteca y éste era un imperio tan poderoso, que hubiese podido aplastar a los españoles si así lo hubieran querido; sin embargo, la Conquista tuvo matices incluso incomprensibles.

El imperio Azteca sometía a los pueblos cercanos como los Tlaxcaltecas o los Chichimecas que gustosos ayudaron a los soldados de Hernán Cortés a combatir a los Aztecas y, un hecho fundamental fue que los Aztecas esperaban a Quetzalcóatl a quien confundieron con Hernando de Cortés, así que los ingredientes estaban dados.

Entonces, ¿por qué exigir una disculpa del gobierno y el pueblo español por habernos conquistado, si ni México era el Imperio Azteca, ni España era el reino de Castilla?, me parece que la carta que le envió don López al Rey Felipe VI en la que le pide que “reconozca los atropellos que las autoridades mexicanas consideran que se cometieron durante la conquista y que le exija una disculpa por ellos”, es además de ociosa, digna de pena ajena.

España no habría sido el Estado que es, si no hubiese sido conquistada por moros y musulmanes. La historia de los pueblos la marca justamente los acontecimientos en los que se  construyen los elementos que nos dan identidad, por eso tenemos a la morena del Tepeyac, la Virgen de Guadalupe que en sí es un sincretismo, porque la otra conquista, fue religiosa.

México se constituyó como una nación soberana el 25 de Abril de 1824, trescientos tres años después de la Conquista del reino de Castilla al Imperio Azteca cuando se promulgó y se publicó la primera Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, 14 años después de iniciada la Independencia de México.

De verdad me siento apenado de que el “presidente”, así en minúsculas y entre comillas, haya exigido una disculpa al Rey y al Pueblo Español y con todo respeto yo sí le exigiría a los Reyes de España y al hermano pueblo Español, una disculpa pública por habernos mandado a los ancestros de quien hoy intenta, con saliva, gobernar esta gran nación que es México, yo espero que pronto les podamos mandar a España a los chocoflanes hijos del pozol y el pochitoque, allá a la Península Ibérica para que padezcan a los López Obrador.

 

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