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  • Oaxaca de Juárez, jueves, 26 de noviembre de 2020

Opinión

EL ZUMBIDO DEL MOSCARDÓN


ALEJANDRO LEYVA AGUILAR

TWITTER: @leyvaguilar


Conmemoramos hoy ciento diez años del inicio de la revolución mexicana, un proceso que se dio desde la dimisión de Porfirio Díaz en 1911 en un episodio sangriento de nuestra militarizada historia mexicana confeccionada de mitos y “héroes” cuyo peso en la historia, no corresponde a la realidad que vivieron en su época.

Es la conflagración más recordada por cercana a la memoria y porque los medios de comunicación habían evolucionado desde los panfletos en la Independencia, hasta llegar a la edición de periódicos como Regeneración de los hermanos oaxaqueños Ricardo y Jesús Flores Magón y que hoy emulan, de grotesca manera los ideólogos de la transformación de cuarta.

Justamente fueron los Flores Magón los que de una manera iniciaron la crítica ácida hacia un Régimen que había durado ya 35 años y que dejaba huella de la poderosa personalidad de quien ostentaba el poder y que había colocado a México en un lugar preponderante en el mundo y que, de ser un héroe de nuestra guerra de Intervención, pasó a ser el villano favorito de una clase gobernante ingrata, por decir lo menos. Me refiero al general oaxaqueño Porfirio Díaz Mori.

Sin embargo y como sucede en la vida, quienes capitalizaron el descontento social de la época fueron personajes —parafraseando a don López— tan “chiquitos”, que necesitaron un hecho de sangre para poder pasar a la historia como “héroes”; es el caso de “maderito”, tan pequeño en estatura física, como en ideas, pero que fue asesinado apenas un mes después de ganar la elección... por cierto el cuadro que adorna la espalda del “presidente”, así en minúsculas y entre comillas, es precisamente el de Francisco I. Madero.

Al general Porfirio Díaz, se le atribuye la causa de la Revolución Mexicana y con ella, episodios dramáticos como la Decena Trágica. La historia, esa que hacen los ganadores, dice que hubo más de un millón de muertos, aunque un dato más preciso podría ser que provocó un millón de víctimas entre muertos, heridos, desaparecidos y desplazados. De esa cifra, poco más de mil fallecidos, no tuvieron nada que ver con la Revolución, sino con una epidemia de Influenza en 1918, la hambruna y otras enfermedades que desató la guerra y no en combate. La estimación de fallecimientos en los campos de batalla, no llegó a los 100 mil muertos.

Tal vez por eso, ya exiliado el Generalísimo Porfirio de la Cruz Díaz Mori, muerto Madero y revuelta la Patria, el también general sonorense Álvaro Obregón, dijo: “el único pecado de Don Porfirio Díaz, fue envejecer”.

Hay un libro muy didáctico sobre la Revolución Mexicana que tuvo que ser escrito por los ojos críticos del norteamericano John F. Dulles que, desde una óptica menos apasionada, escribió y describió los hechos que sucedieron luego de la partida de Don Porfirio en el Ypiranga desde el Puerto de Veracruz y con rumbo a Europa, donde por cierto lo recibieron con honores de Jefe de Estado. El libro se llama “Sucedió en México”, editado por el Fondo de Cultura Económica”, un fondo que, por cierto, esta transformación de cuarta, desapareció.

En su acontecer, las revoluciones se parecen mucho. La guerra de “independencia”, no fue la emancipación de los indígenas, ni Hidalgo fue el héroe que todos creen porque la historia, como dije, la hacen los ganadores; lo mismo la Revolución Mexicana es, en muchos de sus episodios, un mito y, esta “revolución” como considera su mentor don López a la transformación de cuarta, tampoco lo es, ni él es el salvador ni el mesías que 30 millones de mexicanos creen.

Don López, como Madero solo son advenedizos que supieron aprovechar una circunstancia de hartazgo social que a la vuelta de los años le salió muy caro al país. En los primeros años de la Revolución, el Producto Interno Bruto de México cayó 10 puntos por debajo del cero y no colapsó, porque don Porfirio dejó las arcas nacionales repletas de oro; en solo dos años, esta transformación de cuarta, ha hecho caer el PIB, 12 puntos porcentuales, a pesar de los 300 mil millones de pesos de ahorro que gobiernos del PRI y del PAN, dejaron en la hacienda de la nación.

En su afán, don “andresito” quiere pasar a la historia de México y hay que reconocer que ya lo logró: ningún mandatario antes de él, había hecho tan desastroso papel en la historia de México. Sin guerra hizo caer la economía de México muy por debajo de la media de otros gobernantes y, sin guerra, sus muertos ya son muchos... solo de COVID-19, hoy ya contamos CIEN MIL.


#Quédateencasa

@leyvaguilar

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