;
 ;
El tiempo de Oaxaca
  • Oaxaca de Juárez, jueves, 26 de noviembre de 2020

Opinión

DE ÁNGELES Y DEMONIOS


GUADALUPE RÍOS

TWITTER: @luprios


Transformación... de formas de lucha


El Istmo espera otro nuevo bloqueo, uno más de los miles que se han registrado a lo largo de décadas. Acostumbrados estamos a que en el Estado de Oaxaca todo mundo bloquea carreteras, toma oficinas, secuestra funcionarios, realiza marchas y se planta ante oficinas públicas como medida de presión para exigir respuesta a sus demandas —no siempre legítimas ni claras— y ahora se avecina una nueva movilización.

Los bloqueos carreteros fueron en su momento el último recurso utilizado por los líderes de la COCEI en Juchitán e hicieron famoso al llamado “Rey del Bloqueo” Manuel Vásquez Nicolás, pues era el encargado de organizarlos; sin embargo, al ver buenos resultados, en poco tiempo bloquear carreteras se volvió un “deporte” muy practicado y desde luego un “negocio” muy rentable para algunos.

Por eso se convirtió en la medida recurrente e inmediata de los líderes de toda calaña, aunque también una medida ampliamente rechazada por los sectores productivos de la región debido a las cuantiosas pérdidas económicas que representan. La mayoría, si no es que todos los presidentes de los gobiernos de la COCEI han realizado marchas o han bloqueado carreteras como medida de presión para conseguir respuesta a sus demandas.

Los bloqueos provocan afectaciones inmediatas. Productos perecederos echados a perder, retraso en la entrega de mercancías e incumplimiento de contratos, pérdida de vuelos aéreos, imposibilidad de acudir a citas médicas o hasta muerte de personas porque muchas veces la necedad y la cerrazón de los responsables impedía el paso de ambulancias con pacientes en estado crítico, además del natural malestar de quienes se ven obligados a trasbordar y hacer largas caminatas para llegar a su destino.

Durante más de 30 años los choferes de camiones de carga de empresas privadas nacionales  o pipas de Pemex, habitantes de la región y de todo el país que han tenido la necesidad de cruzar el Istmo oaxaqueño saben lo que es permanecen varados en la ciudad o en plena carretera, sin señal telefónica, sin agua, sin alimentos en largos embotellamientos que no los dejan moverse ni para atrás ni para adelante causando estragos también a la economía de los propios comerciantes del pueblo que dicen defender.

Las marchas son menos dañinas y más impactantes, pero representan un enorme esfuerzo físico de quienes participan en ella; también requieren de una fuerte inversión para alimentar a todos los marchistas, lugares donde pernoctar y espacios para el aseo... todo un reto de organización y logística que representa mucho desgaste físico y económico; por eso lo más fácil es el bloqueo carretero.

A veces dependiendo de la buena gestión o de si es una demanda justa un bloqueo dura una o dos horas, pero otras veces puede durar de dos a tres días e incluso algunos han permanecido hasta por dos semanas.

Para bloquear solo se requiere una docena de personas y basta con poner piedras y palos sobre la carpeta asfáltica o poner un autobús secuestrado de alguna línea de transportes o un camión pesado mientras los que protestan se cubren del sol bajo árboles a un costado de la carretera en espera de la respuesta de las autoridades.

Se ha llegado a bloquear para negociar desde la entrega de recursos públicos, el pago de programas de vivienda y apoyos al campo; se bloquea porque no hay luz o porque la cobran muy cara y también porque no están de acuerdo con proyectos de desarrollo.

Se bloquea por la rehabilitación de escuelas públicas, por problemas poselectorales, pero también por la liberación de presos políticos y hasta para que liberen a presuntos delincuentes buscados por la justicia o para que los regresen a sus celdas en tal o cual estado.

Se bloquea por todo y bloquean todos: sindicatos, organizaciones sociales, grupos políticos y particulares incluso por problemas laborales de empresas privadas.

Este es el Istmo de Tehuantepec y en puerta tenemos otro posible bloqueo. Ya lo está consultado no con su cabildo sino ¡en redes sociales! el presidente de Juchitán. Ojalá impere la cordura y no se someta a la región y a miles de habitantes a otro bloqueo carretero más que termine de dar la estocada final a los habitantes de esta región tan noble. 

Juchitán y el Istmo, ya no soportan más de lo mismo; aquí se votó por la transformación, pero no solo de fondo, también de forma; incluso en la forma de luchar y exigir los derechos.

 

Notas relacionadas



Comentarios