;
 ;
El tiempo de Oaxaca
  • Oaxaca de Juárez, sábado, 21 de septíembre de 2019

Opinión

Masca la Iguana

PAPI VIDA…


  • 26 agosto, 2019   07:40:08

Luis Fernando Paredes Porras

Masca la Iguana

Acudí a la paternidad siendo un hombre maduro, lo cual, como todo, presenta aspectos positivos, negativos e interesantes. El reflexionar sobre la oportunidad de acompañar a mi hijo en su nacer a la humano y re-evolucionarme a través de ello es fascinante. Miedo y dicha infinita, sentimientos y emociones unidos como tapas de torta de agua con tamal acompañada con champurrado de chocolate una mañana poblana. Placer divino.

Decidí divertirme siendo padre, recobrar, afianzar y nunca relegar mi derecho a jugar todo el tiempo, en todo momento y en todo lugar. Hay juegos muy serios, muy formales, muy propios de ser adulto, envejecer es uno de ellos, trabajar es otro y prepararse para morir quizá sea el penúltimo.

Luisa Polanco es una mujer importante en mi vida, poco la he visto, de hecho, puedo decir que ya ni nos vemos físicamente porque anda viajando como gota de agua por el mundo. La recuerdo siempre con muchísimo cariño y hoy me ha dado otra lección gracias a quien le enseñó a dar lecciones: su papá.

Gonzalito, así le decía un sobrino al papá de Luisa, se dedicó a ayudar a hacer feliz no sólo a los suyos, sino a los prestados, los cercanos y como yo, a los de chiripa, porque la felicidad de Luisa me tocó, me toca y me seguirá tocando.

En el duelo de la partida física de su papá Luisa escribió desde algún lugar del planeta, unas palabras bellísimas dejando en mi corazón la esperanza de que un día mi hijo pueda pensar, sentir y expresarse así de mi. Faro de vanidad puede ser, pero quizá sea el puerto de la felicidad honesta. Creo que el papa de Luisa supo jugar, ayudar a jugar y ser feliz. Y eso yo también lo quiero.

“Siempre tu presencia orgullosa. Me hiciste pintora, fotógrafa y viajera... Te amo Papi sangre, papi admiración, papi comprensión, papi sonrisa, papi libertad, papi compañía, papi respeto, papi tranquilidad, papi cercanía, papi vida, papi simpleza, papi dulzura... Te has ido directo al cielo... Te voy a extrañar mucho... tu compañía silenciosa”.

Dice la iguana que no tengo ni un solo cuadro de Luisa Polanco en mi casa, ni una sola de sus obras y le digo que es cierto, que lo lamento mucho, pero que cierro mis ojos y acuden colores bellos que nutren mis recuerdos en el barrio del artista con su bella amistad. Le confieso a la verdosa que anhelo un día mi hijo sea su alumno y poder tener un cuadro de mi familia de su autoría, de Luisa, no de la iguana.

 Como me ve reflexivo la escamosa se sube a su árbol para mirar el paisaje de su apestoso arroyo Moctezuma y desde ahí me grita…¡ey papi chulo! Pienso que por algo se empieza. Escribo y con ello le doy mi abrazo a Luisaaaaaaaaaaa, uno que parezca las tapas de una torta de tamal de dulce.

 

Notas relacionadas



Comentarios