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  • Oaxaca de Juárez, sábado, 25 de junio de 2022

ZONA ROJA


ISMAEL GARCÍA M.

TWITTER: @May_Garcia_M


Terminadas las campañas políticas, y a fin de mes el receso en el Poder Legislativo, ahora sí los legisladores de Oaxaca tendrán que ponerse a trabajar… para Salomón Jara Cruz.

El primer periodo de la 65 Legislatura fue de completa abulia, pues la orden del entonces precandidato y luego candidato fue: ninguna iniciativa relevante se presenta y se aprueba, si no la envía cuando sea gobernador electo.

Laura Estrada Mauro lo cumplió al pie de la letra, al seguir pactando con priistas -como lo hizo en la Legislatura anterior, a cambio de prebendas y recursos financieros- para que no pasara nada.

Y la precampaña y la campaña política por la gubernatura contribuyeron a la parálisis total, pues la mayoría de los legisladores, entre ellos candidatos, se ocuparon más en el proselitismo que en su labor.

Eso sí, ninguno de ellos, incluyendo los que participaron por la gubernatura, pidieron licencia y permitieron el paso a su suplente; se la pasaron de permiso en permiso para seguir cobrando sus dietas.

Como escribimos semanas atrás, la gran mayoría de intervenciones y propuestas en el pleno son ocurrencias, y nada que ver con temas torales de Oaxaca. En el colmo, para evitar que no se reuniera el quórum, tuvieron que improvisar algunas sesiones, las últimas del primer periodo, de manera virtual.  Pero ni así.

EN CAMPAÑA

Natividad Díaz Jiménez y Alejandro Avilés Álvarez fueron parte de los siete aspirantes a la gubernatura. Y desde el inicio de la movilización electoral jamás pidieron licencia; tampoco acudían a la Cámara de Diputados.

Por cierto, los dos son integrantes de la Junta de Coordinación Política, lo que contribuyó a una mayor parálisis.

Lo mismo hicieron muchos de los priistas y morenistas, aun cuando no formaran parte de algún equipo de campaña; frecuentes y notorias las ausencias, por ejemplo, de Lizbeth Concha, que se abocó a su cargo de secretaria General del PRI, o de Mariana Benítez, vocera en la campaña de Avilés.

Principalmente Laura Estrada Mauro, convidada de piedra en todos los actos de Jara Cruz y tolerada sólo porque ha permitido el saqueo de recursos públicos para financiar las actividades del hoy gobernador electo, incluyendo pago a medios de comunicación.

LA DIVISIÓN

El pasado 11 de junio, previo a obtener la constancia de mayoría, Jara Cruz se reunió con 17 legisladores de Morena, de 23 surgidos de ese partido; ausentes y rebeldes, el grupo de los cinco que apostó por Susana Harp Iturribarría.

Así que se prevé que el segundo periodo ordinario de sesiones, del primer año de ejercicio legislativo, seguirá con la división entre los diputados morenistas.

Principalmente con el grupo que comanda Flavio Sosa, pues a pesar de supuestamente sumarse a Salomón Jara, en los últimos días de campaña, la herida sigue abierta.

Como abierta continuará la amenaza velada de separarse de la fracción de Morena y conformar cinco de ellos una fracción independiente.

Se distinguen precisamente por apoyar a Susana Harp y, aunque de dientes para fuera han recibido el perdón del gobernador electo, en los hechos seguirán marcados por el menosprecio del trío de los Jara.

Así que, aún con amagos, Horacio Sosa Villavicencio, César Mateos Benítez, Sesul Bolaños, Concepción Rueda y Melina Hernández, seguirán diezmados y vilipendiados… a menos que.

¿REINARÁ EL PRI?

Por ahora, lo único que queda al PRI y a los cinco aún morenistas en la 65 Legislatura es unir fuerzas para someter al resto de los morenistas, crecidos por el triunfo en las elecciones del 5 de junio. Habida cuenta que tienen un mismo hilo conductor.

Alejandro Avilés ya no tiene nada que perder y sí mucho qué ganar, al mantener sometidos a los otros seis legisladores (por cierto, ¿qué habrán negociado para que no se haga más olas con el caso de Gustavo Díaz Sánchez y que su espacio siga sin ser ocupado?).

A Mariana Benítez le queda un segundo periodo como presidenta de la Mesa Directiva y querrá, en el segundo año, presidir la Junta de Coordinación Política, pero no cuenta ni contará con el apoyo de sus demás compañeros, todos obedientes a Avilés.

Y por lo pronto, la coalición política en el proceso electoral, no funcionará en el Poder Legislativo, pues tanto el PVEM como el PT y la única diputada del PUP seguirán su propia ruta comercial.

El supuesto verdeecologista Samuel Gurrión, seguirá siendo fiel al PRI, que le dio la diputación, y seguirá fingiendo fidelidad a la coalición; el PAN con dos legisladores no puede hacer mucho, al igual que el PRD con tres. 

Pero si se unen todos los inconformes contra el grupo que aún comanda Laura Estrada, el morenismo tiene un futuro gris en el Congreso local.

Por lo pronto, no bien termina el primer año de la 65 Legislatura, Laura Estrada Mauro pedirá licencia para incorporarse a algún cargo en el gabinete y abandonar la representación popular, aunque la perseguirá la sombra de la revisión de cuentas.

Así que, ¿los diputados morenistas salieron ganando con el triunfo de Jara? No. Se les complicarán más las negociaciones y cumplir los caprichos legislativos del próximo gobernador les costará más dinero. 

 

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